Tan solo vivir

Tan solo quiero vivir, conocer lugares, comidas, personas…

Hay gente que no lo comprende, que no ve la necesidad de salir, pero ¿qué tengo yo que ver con los que me rodean?

Un día cada semana se esfuerzan por ir a un sitio a cenar todos juntos, como mucho discutimos; sienten la necesidad de hablar entre nosotros… Y lo comprendo, son las vidas que ellos crearon, y me pregunto ¿para qué?

Supongo que alguna vez sintieron la emoción de mirarse, de tocarse… Y hoy no hay un atisbo de ilusión por verse, más bien lo contrario..

Vivimos con extraños y nos esforzamos por conocernos, pero ¿cuándo empezaste a intentar saber quién soy? Ahora que ya me estás perdiendo…

Quiero salir de casa, salir del país, conocer amigos de verdad, si eso es posible… Cada vez estoy más convencida de que el ser humano es un ente muy independiente que, a la vez, ansía el contacto con el vecino. Pero somos egoístas cuando llega el momento..

Quiero conocer personas, hombres, hacer el amor, follar… Beber vino y otros

Maldita dulzura

No eres nadie especial, no eres muy sociable, no te encontraría en un bar a las tantas… iba a decir que no eres llamativo, pero eres alto, eres guapo, muy guapo, eres inteligente y trabajador… quizás tienes eso que no llama a muchos, pero a mi me llama.

Nunca busqué alguien como tú, que no preste atención a cómo vestir, que no sea demasiado atento, que no es demasiado avispado socialmente.. pero ahí estabas aquel día, y aún hoy seguimos como entonces.

Yo me prometo que no caeré, tú no sé qué vas pensando… sólo sé que al final acabamos como siempre, en cualquier lugar…

Quizás cuando seamos ricos…

El mismo amor de verano

Bueno, desde aquel catastrófico final no volvimos a hablar. Te pregunté cómo estabas al día siguiente y me respondiste breve y seco. Lo comprendo, la verdad. Todo fue muy raro.

Ha pasado tanto tiempo… otro año. No nos vamos a ver seguramente. El desastre, unido a que cada vez que tengo que verte, debo esquivar a toda mi familia y encontrar alguna buena excusa para separarme de ellos.

Bebiendo un día, mi prima ha notado mi desesperación, me dice que me arriesgue, que le escriba, que qué puedo perder. Mi honor, si queda algo de él. Cada vez queda menos para irme a mi ciudad… He perdido mucho tiempo y no querrá volver a verme.

.facebook_-2031174900.jpg Y qué más da, yo aún le debo algo y llevo pensando todo el año en verle para devolvérselo.El otro día pensé que vendría; habíamos quedado varios y di por hecho que le dirían que yo estaría y que él aparecería. Pero me equivoqué, no acudió, y doy por hecho la causa, aunque tampoco le iba mucho el plan…

Finalmente le escribo, por qué no, es verdad que no me queda nada que perder, mi dignidad la perdí en nuestro último encuentro, supongo que lo peor que me puede pasar es que me diga que no quiere verme, cosa que ya sé.

Le digo de quedar para devolverle lo que le debía desde hace un año, y me dice que sí, en un tono mucho más simpático que el mio. Raro es, ya que siempre soy yo la que escribe con ganas y él escribe serio, SIN UN PUTO EMOTICONO. Esta vez yo escribí muy seria para que no notase mis ganas de verle, sería un simple intercambio de pertenencias, yo no querría nada más.

Total que nos vemos.

Un día cualquiera en esta ciudad española del norte. Después del consejo de mi prima y de haber ido a ver a Izal en concierto con su Prueba y error, y su Adiós al pánico práctico, consigo quedar con él.

Hasta la hora estoy de compras para que no vea mis ganas de quedar, lo veo, nos saludamos, estoy a cine por hora. Vamos a tomar algo.Acabamos y me dice de “dar un paseo”, de verdad que esta expresión ya sé dónde acaba.

Tengo 20 años ya, otra vez se va a repetir, lo veo venir. Ya no hay retorno, ya estamos en el río, ya empieza a frenar, nos sentamos, nos levantamos…

Ya me ha cogido de la cintura, ya tartamudeo, ya estoy perdida…

Estamos pasando por el lugar de nuestro primer encuentro, tal día como este, unos años atrás, en concreto cuatro. Allí y entonces cuando me dio mi primer beso.

Lo pasamos, cruzamos un puente, se acerca la hora, vamos a caer y vamos dejándonos poco a poco a las órdenes de nuestras hormonas…

Será desesperación, será hormonal, será real? ¿Qué le lleva a volver a caer conmigo? Me encantaría saber lo que piensa.

Caemos; el mismo sabor, usando menos dientes y con barba menos punzante, mejorando placeres pasados, recuperando autoestima y subiendo rápidamente.

Le propongo parar para no dejarlo a medias…

Las pulsaciones se disparan aun sin tener lugar para ello, acabamos siempre, nos da igual. Buscamos escondite y lo encontramos, pueden vernos pero nos olvidamos, subimos y vamos encontrando zonas nuevas.

Lo miro y está perdido, relajado, me muerde de repente, lo noto y busco sus tesoros que encuentro y desalojo. ¡Conseguido! Expediente lavado, mejorando el currículum y buena experiencia para ocasiones futuras que deseo se repitan cuanto antes y con él…

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Ya lo echo de menos, no sé si a él, al lugar o al revuelo hormonal… a todo, a la libertad, al río y su luz, a su aire, a sus idas y venidas… Esa libertad que casi nunca saboreo y él me la brinda cada vez que nos escondemos…

Qué gran sensación; la libertad, la excitación, la emoción e incluso la amargura de que todo sea mentira y volvamos a la misma maldita rutina del agobio, del anhelo incesante de quién sabe qué.

Ya tengo 22, aún no nos hemos acostado. Me diste el primer beso, no has sido el primero en quitarme otras cosas… pero ojalá seas el segundo y quién sabe si el último.

Qué raros somos.

Siguiente año

El cuarto verano desde que te conozco. No te llamo.

Y te cruzas conmigo por la calle. No te veo, te vuelves y me llamas. Intercambiamos palabras y ahí acaba todo.

Pero volvemos en otras fiestas durante el invierno y quedamos en grupo, vuelve a no pasar nada.

Pero este año es distinto, voy a tener otros contactos en mi ciudad, contactos esporádicos y momentáneos, exactamente 3, además de otro en la misma ciudad, la de mis familiares, una noche de alcohol en una fiesta, termino con mi virginidad con un desconocido bastante mayor que yo. Es mi época turbulenta, la que me lleva a ello.

Al siguiente verano nos vemos de nuevo. Tenemos una fiesta en común y te acercas, saludo cordial y huyo. No sé por qué; estoy nerviosa y tampoco tengo nada que contarte. No me llamas nunca, qué esperas.

Mentira, sí me llamaste el último verano que tuvimos contacto, es decir hace dos, aquel de la playa. Y yo no supe qué decir, estuviste atento pero yo no fui lógica, falta de experiencia, vergüenza y miedo a que esto sea algo más; miedo porque no sabría cómo llevarlo, miedo porque no nos veremos hasta el siguiente verano.

Después de la fiesta te invito a unirte a salir a la calle, somos muchos. Me ves hablar con otro hombre, hasta que tras varias copas no sé cómo llego a estar junto a ti. Me invitas a “pasear” creo que ya es nuestro mensaje universal para ya sabemos qué.

Estamos besándonos, otra vez en la calle, qué raro. Sube la temperatura y pruebo algo que nunca había probado antes, por supuesto, catastrófico. Doy por hecho que no volveremos a vernos o a tocarnos al menos.

Tercera publicación

Coincide con nuestro tercer encuentro, el segundo encuentro “real”.

Creo que no me hablaste en todo el año. Mentira, creo que me hablaste para preguntar por una situación difícil de mi vida que había salido bien, me diste la enhorabuena, ahí terminó tu párrafo. Al menos es algo.

Esa situación difícil unido a mi primer año de carrera acentúa mis dudas existenciales, empeora mi forma de ser, joe qué borde estoy. Tengo aun 18, a punto de cumplir los 19. Gente nueva, qué diferente a mi, qué de cosas puedo aprender; en realidad me desbordé un poco, cuánto he bebido este año, y eso que vivo en casa. Cómo me hubiese gustado vivir fuera, vivir sola. Necesito independencia, necesito saber quién soy… (qué típico)

Este primer año sí que hicimos una especie de piña en clase, la típica piña que se forma para que los estudiantes no se sientan solos el primer año, para evitar ser los pollos en la universidad. El siguiente año cambiaría todo; se forman los grupos según afinidad… qué poca afinidad tengo con todo el mundo. En realidad sí que guardo contactos, sobre todo con una pero durante el segundo curso, sobre todo vuelvo a salir con mis amigas anteriores a la época universitaria.

Fin del primer año, he aprobado muy muy pocas, qué desastre, esos suma puntos a mi malhumor generalizado desde que empezaron las dudas morales.

Me hablas, quieres verme en verano, me alegro, yo también. Vamos a la playa con amigos, tenemos casa para nosotros. Salimos de fiesta y acabo fatal, menudo desastre. Al día siguiente nos dejan solos… ¿Hasta qué punto tienes ganas si no has comprado un puto condón? Aquí estamos, solo en la habitación, cansados y a la vez nerviosos… caemos y empieza lo mismo que la última vez bajo el puente. Nuestro segundo encuentro.

Yo llevo un año sin contacto con ningún hombre, la primera y última vez que besé a alguien fue hace un año, contigo de hecho. Menos mal que no hay plastiquito porque desde luego perder la virginidad me acojona, no solo por lo obvio, sino que el embarazo es algo que me atormenta, con lo gafe que soy, seguro que me quedo por mucha protección que use.

Es la primera vez que estoy con un hombre tal y como vine al mundo, me gusta la sensación..facebook_-876928884.jpg

Me vuelvo a la ciudad, nos vemos al día siguiente, tú ya te vas fuera así que no nos vamos a ver más este verano. Aprovechamos; nos besamos, otra vez frente al río, sube la temperatura y cruzamos el río hacia un edificio donde  acabamos a medio vestir. Aún nunca hemos acabado “del todo” pero voy aprendiendo.

Al aire libre, ¿está permitido hacer esto?

Cómo me gustan estos encuentros.

¿BAILAMOS?

Allí estuvimos toda la noche. Yo tenía 18, tú tenías 21.

-“No te parece guapo X?”

-“¿A que es guapísimo?”

-” Me ha dicho Y que le pareces guapísima, ve hacia él que te lo quitan”

Temblando y mirándole hablar con otras mujeres, no pienso acercarme a él… No lo hice, no recuerdo como llegamos a estar juntos.

Bailamos, mi cabeza contra tu pecho… Tan alto eres… Y lo intentaste, quitarme mi primer beso. Tú no lo sabías, apenas habíamos hablado. Te había visto en ¿3 ocasiones? Te sentó mal quizás, pero cómo ibas a saber cómo me sentía yo. Aún era una niña…

IMG_13444859009873Tres días pasaron hasta volver a verte; creo recordar que no hablamos hasta entonces; siempre has sido así… poco atento. ¿Timidez, parecer fuerte o simplemente no te gusto?

Quedamos varios, tomamos algo, yo no recuerdo en qué pensaba. Terminamos y paseamos… De repente nos dejan solos.

Creo que tenemos cosas en común, quizás hayamos siempre sido algo “pollos”, o quizás demasiado buenos, o quizás no hemos sido guapos… Mentira, tú eres guapo, estás demasiado bueno. Quizás hayamos sido tímidos.

Y aquí estamos, llegando al río, qué idílico todo. Estoy temblando, y empieza a llover. La conversación ha ido bien. Quizás la mejor conversación que hemos tenido desde entonces.

Llegamos a un puente, está chispeando, nos sentamos y ya todo ha empezado. Qué raro todo, qué húmedo, qué incómodo. Solo me río.. qué más puedo hacer. Seguimos, un buen rato la verdad, o quizás se me hizo largo… Su barba de tres días pinchaba, su sabor era extraño, probablemente por la falta de costumbre, creo que él tampoco había ensayado mucho anteriormente.

Seguimos andando y llegamos a su casa. Nos hemos topado con familiares, espero que no se hayan percatado de mi boca enrojecida, de mi pelo despeinado, mi pelo suelto… creo que nunca lo había llevado suelto antes…

Hablamos, nos quedamos solos, empieza de nuevo. El cuarto de sus padres parece vacío, llegamos, sube un poco la temperatura, y ahí quedó todo.

No puedo ir tan rápido, no puedo pasar ,en pocas horas, de no haber besado a nadie a quitarme la ropa. Adiós X. Volveremos a vernos…

Vuelta a mi ciudad, putos kilómetros, puto síndrome postvacacional; el peor hasta el momento.

Mi primera publicación

Introduce un poco el tema que me ha llevado a entrar aquí.

Qué bien sienta escribir

¿Cómo no? El amor será el tema… Bueno, “el amor”

Un día como otros en la ciudad donde, como cada año desde que alcanza mi memoria, paso los veranos. Para muchos, un pueblo, para otros la ciudad en la que siempre llueve, para mi todo eso y el lugar donde fui libre alguna vez.

Como muchos, he recibido una educación conservadora, y creo, aunque me lo cuestiono a menudo, que es probablemente la forma más acertada de ayudar a crecer a los más pequeños. El ser humano es un animal al que se le ponen “frenos”. No creo que estemos controlados por la sociedad; la sociedad la formamos nosotros, somos nosotros quienes creamos leyes para no sucumbir en cada instante a nuestros anhelos más internos. Acabaríamos comiéndonos los unos a los otros.

Una larga agonía tras salir, aunque sea de un modo muy lento, de la burbuja de mi infancia y adolescencia. ¿Cuál es el bien ahora? ¿Qué puedo hacer ahora que no me dicen qué es lo correcto?

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“Nunca hemos sido los guapos del barrio”… Qué acertados están los Hombre G; nunca he sido una belleza, más bien una niña común, de colores morenos y pelo enmarañado. Que, ciertamente ha sido original a la hora de actuar desde que empecé a socializar con mi entorno. De un modo u otro, siempre he sido “la loca”, “la pollo”, “la original”…

Y llega un día en el que sientes que no estás tan mal, no eres tan fea, ni tan normal, ostras, ¡Qué buena estás!

Y no es solo porque estás veraneando en la tierra donde viven tus familiares, aquellos que te dicen cada día lo preciosa que eres, para luego volver a la realidad de tu ciudad natal. Cada vez más personas se giran al verte pasar. Quizás sea sólo la edad, quizás todas las mujeres, e incluso todos los hombres, son “bonitos” a cierta altura. Apresuraos antes de que vuestros cabellos se tiñan de blanco, TEMPUS FUGIT!

Y de repente conoces a hombres, esos que siempre fueron ajenos, y ahora se tornan en lo más interesante del momento.

Ya han pasado 5 años desde que te conocí. En persona quiero decir, porque ya te había visto por Internet… No somos familia aunque estemos muy conectados, y en persona aún estás mejor. No sé qué podría hacer contigo. He tenido amigos, y amigos que me han llamado mucho la atención, pero nunca se ha dado la ocasión de que pase de ahí la relación.

El primer encuentro fue bien, algo de beber con amigos y a casa. Te despediste con un “adiós guapa”. Desde entonces no te has ido de mi cabeza… No son poco años.

Termina el último curso de bachillerato y finalizada la selectividad, comienza un periodo turbio de cuestiones existenciales y morales.

Otro verano más y aquí estoy de nuevo; una ciudad que ha pasado de ser el lugar de vacaciones con la familia lejana, a un lugar de muchas oportunidades y experiencias nuevas. 18 años: para muchos ya voy tarde, pero yo aún me siento una niña inexperta, que es lo que soy.

Vamos a un baile y ahí estás, estoy nerviosa… ¿por qué? Esa noche fue el comienzo de mi revolución hormonal más propiamente dicha.. 18 años, cuánto tardé.

Mi experiencia siempre había sido ver a mis amigas intercambiando sonrisas y más cosas en las discotecas… siempre pensé que yo no caería nunca. Qué idiotez, ¿por qué apagar de tal modo nuestros instintos? ¿por qué siempre lo vi como algo malo?

Aquella noche me llevaste a dar paseos por el recinto, rodeados de parejas haciendo sus quehaceres… bailamos y aún querías más.